La violencia nos rodea y nos contamina;
estamos obligados a aceptarla para
sobrevivir y perder una parte de
nosotros mismos, fragmentándonos para
seguir adelante.
Este es el primer sencillo que sacamos
después de un año de silencio, con el
cual queremos hacer un movimiento y
un cambio en el metal latinoamericano.
Hemos tenido que aprender a vivir en
esta violencia, llegando a un punto
donde perdemos partes de nosotros
mismos y podemos llegar a olvidar lo
que somos realmente. Esta es una can-
ción donde exploramos la catarsis del
proceso y peleamos por no abandonar-
nos a nosotros mismos.
En esta nueva etapa nos sostenemos por un emblema armado con un círculo que representa el uroboros, “el ciclo eterno”, y tres dagas apuntándose una a la otra, representando que, día a día, estamos
obligados a defendernos y a la vez atacar, lo cual culmina en que la violencia que ejercemos termina por afectarnos.
En el video oficial mostramos el conflicto de aceptación de la violencia por medio
de un cuarto negro (mente) y uno blanco (realidad), donde la mente comienza a
tomar parte de la realidad, intentando asimilarla y aceptarla. De ahí surge la idea
del emblema, el cual se pinta con sangre, representando el compromiso por sobre-
vivir y hacer un culto/movimiento para equilibrar esa violencia, y al final se
amarra la daga a la mano con alambre de púas para representar que la violencia es
bilateral; la violencia que ejerzo me lastima a mí también.