El músico norteamericano Machine Gun Kelly es una persona impredecible para lo bueno y para lo controvertido, algo que lo ha convertido en un personaje popular y resistido a partes iguales, pero al cual no le podemos negar que sus últimos años con su giro musical ha conquistado a miles de personas, las cuales quizás antes no habían escuchado ni un tema de este artista, entonces algo bueno habrá hecho no les parece?
Y si, lo bueno que hizo fue dejar un poco el lado más rapero de su música, en favor de un sonido más próximo al rock y concretamente al pop punk influenciado por bandas como Blink-182, Green Day, New Found Glory o Sum 41, entre otros.
El resultado? pues un impecable y sólido Tickets to My Downfall de 2020, que dio vuelta su carrera y enamoró a todos los que crecimos escuchando el género y algunas de las bandas recién citadas o todas...
Pues ahora casi 5 años después de aquel trabajo, MGK vuelve con Lost Americana, su séptimo disco de estudio, donde el artista mantiene la línea de sus dos discos anteriores, pero con pinceladas pop muy bien empleadas y que completan una especie de trilogía alternativa para este muchacho, la cual escuchado el disco en repetidas ocasiones, puedo confirmar que es más que notable.
Si bien el comienzo con "Outlaw" es más bien continuista, cuando se pone accesible, nos sorprende con "Cliché", un corte claramente pop rock onda 2000 y que seguramente levante ampollas entre el sector más "Trve" de la escena alternativa, sin embargo para los que vivimos la era en primera línea de fuego, lo podemos llegar a encontrar más que simpático.
El disco tiene de todo lo que este chico es capaz de ofrecer: canciones rockeras como "Don't Wait Run Fast", con guiños a The Offspring, cortes más modernos como "Goddamn", "Miss Sunshine" o una "Indigo", que podría estar firmada tanto por Post Malone como por el mismísimo Paulo Londra, en su disco Back to the Game, pero siempre con la personalidad que tiene MGK.
Pero tranquilidad que si queréis pop punk como el de antaño, ahí tenéis temazos como "Vampire Diaries" o una "Starman", que destaca por dos razones: 1) Un impagable guiño a Third Eye Blind gracias al sample de "Semi Charmed Life", quizás el mayor éxito de la banda norteamericana y 2) Una letra muy intensa y que a pesar de contar con un ritmo pegadizo, aborda temas muy difíciles como la soledad y la frustración de no encontrarse a si mismo aún estado rodeado de mucha gente.
Los temas más introspectivos son muy notables y es que "Treading Water", pone los pelos de punta debido a la letra, donde MGK hace borrón y cuenta nueva, consiente de que ha cometido errores y siempre es bueno pararse y disculparse por ellos.
Pero quizás es "Can't Stay Here", donde vemos el lado más vulnerable del artista y que sin duda transmite mucho más de lo que la gente quiere admitir.
Así pues, con un sonido bastante continuista, accesible pero alcanzando su madurez como músico, Machine Gun Kelly ha vuelto a dar su mejor versión y mientras otros se ahogan en su comodidad, MGK sigue explorando diferentes opciones para crecer como artista y este disco así lo demuestra.
